{"id":78,"date":"2014-07-06T19:30:24","date_gmt":"2014-07-07T00:30:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/?page_id=78"},"modified":"2014-07-06T19:58:42","modified_gmt":"2014-07-07T00:58:42","slug":"creen-en-los-muertos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/?page_id=78","title":{"rendered":"\u00a1\u00bfCreen en los muertos?!"},"content":{"rendered":"<p><em>A Gregorio Guerrero, mi pap\u00e1, el mejor cuentacuentos del mundo<\/em><\/p>\n<p>Informante: Gregorio Guerrero Correa<br \/>\nVersi\u00f3n de Laura Guerrero Guadarrama<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Pe\u00f1onDeLasAnimas-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Pe\u00f1onDeLasAnimas-2-216x300.jpg\" alt=\"Pe\u00f1onDeLasAnimas (2)\" width=\"216\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-81\" srcset=\"https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Pe\u00f1onDeLasAnimas-2-216x300.jpg 216w, https:\/\/www.lauraguerreroguadarrama.com\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Pe\u00f1onDeLasAnimas-2.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cuenta mi padre que en la \u00e9poca de Don Porfirio D\u00edaz a los asaltantes se les llevaba hasta el lugar donde hab\u00edan realizado sus fechor\u00edas para, ah\u00ed mismo, matarlos. Cerca de Valle de Bravo exist\u00eda un cruce de caminos, al lado se ergu\u00eda un enorme aguacate y un brazo largo y muy grueso pasaba justo sobre la bifurcaci\u00f3n. De ese brazo hab\u00edan colgado a cuatro bandidos quienes sol\u00edan esconderse ah\u00ed, aguardando a los viajeros, para robarles sus pertenencias y quitarles la vida. Los dejaron colgados varios d\u00edas, la lengua les lleg\u00f3 hasta el ombligo, los calzones blancos sin pudor flotaban en el aire y los pies se mec\u00edan casi hasta tocar el suelo. Una ma\u00f1ana los bajaron y los llevaron al cementerio; pero sus \u00e1nimas no se fueron. Todos los d\u00edas a las doce de la noche sus figuras aparec\u00edan de nuevo, horrorizando a quienes pasaban por ah\u00ed.<br \/>\nPor lo menos, eso era lo que hab\u00eda o\u00eddo mi pap\u00e1 Gregorio, y como desde ni\u00f1o mi abuela le hab\u00eda platicado historias de aparecidos, decidi\u00f3 que nunca, pasara lo que pasara, NUNCA cruzar\u00eda por ese lugar a la media noche.<br \/>\nGregorio trabajaba en Cerro Gordo, toda la semana viv\u00eda en un peque\u00f1o campamento con otros compa\u00f1eros. Los s\u00e1bados y los domingos bajaban a Valle de Bravo para ver a las muchachas, pasear y, sobre todo, para ir al cine. Un s\u00e1bado tuvo flojera de salir. Eran m\u00e1s de las nueve de la noche cuando lleg\u00f3 uno de sus mejores amigos, se le hab\u00eda hecho tarde porque en el cine de Valle estaban dando una pel\u00edcula &#8220;bien suave&#8221;: &#8220;El Pe\u00f1\u00f3n de las \u00e1nimas&#8221;. El h\u00e9roe de la historia era Jorge Negrete. El amigo cont\u00f3 algunos pasajes donde Jorge mostraba su coraje, su valor frente a una mujer bella de ojos altivos, Mar\u00eda F\u00e9lix, y las canciones llenaban de gusto. Sin pensarlo dos veces, Gregorio tom\u00f3 su retrocarga, aquella que le cost\u00f3 25 pesos y deb\u00eda pagar en abonos, agarr\u00f3 su manga para protegerse del agua y la l\u00e1mpara, pues la noche era cerrada y no paraba de llover; quer\u00eda llegar a dormir a Valle para, a la ma\u00f1ana siguiente, ser el primero en la fila del cine.<br \/>\nTen\u00eda catorce a\u00f1os y un coraz\u00f3n de hombre, con la confianza que le daba el arma a la mano, conocer el camino y haberlo recorrido cientos de veces, se intern\u00f3 entre la vegetaci\u00f3n. Iba con paso firme, seguro. Hasta que alcanz\u00f3 a ver el cruce de caminos. Ah\u00ed estaba el aguacate&#8230; &#8220;\u00bfQu\u00e9 horas ser\u00edan? Se hac\u00edan, por lo menos, tres hasta Valle de Bravo \u00bfCu\u00e1nto faltar\u00eda para la media noche?&#8221; Estas preguntas acudieron r\u00e1pidamente a su mente. Esperaba ver aparecer a los difuntos, con sus lenguas largas y moradas, los calzones al aire. Pens\u00f3 en regresarse pero sus pies no le obedec\u00edan. &#8220;Todav\u00eda no son las doce&#8221;, se dec\u00eda esperanzado, una y otra vez, \u201ctodav\u00eda no son las doce&#8230;\u201d. O\u00eda el latir presuroso de su coraz\u00f3n, el sudor corr\u00eda por su rostro. Pas\u00f3 corriendo por debajo del aguacate, no sin agachar la cabeza, por si en ese momento aparec\u00edan los muertos con los pies colgantes, le parec\u00eda que le iban a pegar y que escuchar\u00eda sus aullidos en cualquier momento. Ya del otro lado volte\u00f3 a mirar de nuevo el aguacate, segu\u00eda desierto, la noche silencia.<br \/>\nDio la espalda al miedo. Estaba empapado de sudor, las corvas d\u00e9biles lo hac\u00edan dar pasos indecisos. Conforme se alejaba del sitio lleg\u00f3 plenamente a la convicci\u00f3n de que los muertos no asustan, de que hay que temer s\u00f3lo a los vivos, sobre todo a los que se pasan de vivos.<br \/>\nLo que no sabe mi pap\u00e1, lo que todav\u00eda ignora, es que cuando \u00e9l dio la vuelta y comenz\u00f3 a  caminar, los muertos se aparecieron, como siempre lo hacen, todav\u00eda hoy; sus figuras se deslizan de la madera hasta caer fl\u00e1cidamente del \u00e1rbol. Todos en Valle de Bravo lo saben, todos, menos mi pap\u00e1.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Gregorio Guerrero, mi pap\u00e1, el mejor cuentacuentos del mundo Informante: Gregorio Guerrero Correa Versi\u00f3n de Laura Guerrero Guadarrama Cuenta mi padre que en la \u00e9poca de Don Porfirio D\u00edaz a los asaltantes se les llevaba hasta el lugar donde hab\u00edan realizado sus fechor\u00edas para, ah\u00ed mismo, matarlos. 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